Todo momento es un regalo de la vida

 Todo momento es un regalo de la vida

Despierta con una sonrisa, ilumina tu rostro, sé consciente de que la vida te ofrece un nuevo día, 24 horas más para vivir. 

Respira.

Inspira, espira. Contempla con atención el aire que entra y que sale y permanece presente en el aquí y ahora. 

No tienes que hacer nada, únicamente disfrutar de cada inspiración y de cada exhalación.
Así de sencillo.

Sigue respirando, deja que tu cuerpo se llene de energía y de armonía. 

Contempla la vastidad del cielo estrellado, la belleza de la puesta del sol o de un amanecer.
Inspira, espira.

Mientras sigues respirando profundamente, establece contacto con la naturaleza, conecta con ella, y observa como al cabo de un minuto te sentirás más feliz y más alegre.
La respiración se hará más profunda y un sentimiento de amabilidad y de paz acabarán impregnando todo tu cuerpo. 

La vida te ha hecho un regalo. Tu te has hecho un regalo.

Todo momento es un regalo de la vida si aprendes a generar la atención plena.

Deja de pensar, concéntrate en la respiración y sonríe.
Estás aquí, vives. 


La práctica 

Practicar la respiración consciente es un ejercicio fácil que puedes realizar en cualquier lugar y en cualquier momento del día y requiere poco tiempo.

Yo prefiero empezar por la mañana recién levantada. Algunos minutos de respiración profunda mirando al cielo me preparan para el día y disipan los recuerdos de los sueños raros que he tenido (me pasa a menudo). 

Otras veces durante el día tengo necesidad de superar momentos de ansiedad o de angustia. Busco un sitio tranquilo, me siento, cierro los ojos y me concentro en seguir el flujo de la inspiración y de la exhalación. 

Si algún pensamiento pasa por mi cabeza, lo observo y lo dejo ir como si no me pertenecía y vuelvo a prestar atención a la respiración. 

Reconduzco la mente al cuerpo hasta que se unen en el presente. En aquel momento soy libre de todos los problemas, no existe ni pasado ni futuro. Experimento mi ser pleno y me siento en paz. 

Al principio cuesta un poco tener una atención plena, quizás dure solo un par de minutos, pero es suficiente para saber que la alegría de vivir está a tu alcance cuando quieras, basta solo practicar. 

Prueba y cuentame como te ha ido.


¡Buena vida! 




No Te Quejes

Somos unos quejones

Nos quejamos por el frío, por la lluvia, por el demasiado trabajo o por el poco, por los kilos extras, por cualquiera pequeña molestia diaria y hasta por lo que hacen o dicen los demás.

Es probable que lamentarse sea el deporte más practicado. Es fácil, todos los hacen, es motivo de conversación y es un hábito.

Todos están cansados, estresados, angustiados, preocupados, afligidos, hartos y buscan pegas para cualquier cosa.

Quejarse es un entretenimiento que no conduce a ninguna parte, es simplemente una excusa para no pensar y para no tomar acción. Es como la ira o el enfado, ni mejora la vida ni soluciona los problemas.


Ejercicio práctico – No te quejes

Puesto que quejarse es un hábito, para parar esta mala costumbre hay que trabajar sobre el pensamiento antes de aparezca la queja. He empezado a practicar un ejercicio que me resulta muy efectivo aunque tenga que perfeccionarlo.

Lo que hago es elegir un día de la semana y escribir en mi diario el propósito o palabra del día «Hoy no me quejo de nada».

Repito en mi cabeza esta frase en cada momento, prestando atención al instante en la que estoy a punto de lamentarme por algo. En cuanto reconozco que el lamento está al acecho, rápidamente vuelvo a pensar en mi frase «Hoy no me quejo de nada».

Apunto mentalmente también la queja, cuando ha pasado, por qué me quejo, como lo hago y que siento al quejarme.

Es un ejercicio aparentemente sencillo pero de hecho no lo es en absoluto.
Me he quedado sorprendida de las cantidades de veces en las que estaba a punto de lamentarme por algo.

Me consideraba una persona bastante optimista y positiva, para nada quejona, pero me equivocaba. Quizás comparada a otras personas que pasan el día lamentándose salgo bastante bien pero tengo todavía que mejorar.

Algunas de las cosas de lo que me he quejado: un día porque había muchísimo viento y hacía frío, otro día porque tenía sueño, en una ocasión porque la gata había vomitado por todas partes, otra vez porque el banco seguía sin contestar a una solicitud, algunas veces por tener la mascarilla puesta, otras por tener agujetas y dolor en un hombro. Y la lista podría seguir con otras futilidades.

¡O sea, un sinfín de mini tonterías!

Repito este ejercicio mínimo una vez a la semana porque me hace sentir bien y pone las cosas en su justa perspectiva además de ayudarme a mejorar como persona.


¿De qué te quejas? La Divinidad te ha concedido lo más grande, lo más noble, lo más excelso, lo más divino de que disponía; el poder de hacer buen uso de tus opiniones y el de encontrar en ti mismo tus verdaderos bienes. ¿Qué más quieres? Vive, pues, contento y no ceses de agradecer y de rogar a un padre tan magnánimo y bondadoso.

Epicteto


Que he aprendido del ejercicio No te quejes

Lo que he aprendido es:

  • no puedo cambiar o controlar las cosas que no están bajo mi control
  • la aceptación de las cosas que no puedo cambiar o controlar es un alivio
  • a agradecer todas las cosas que tengo
  • cada día tengo que alegrarme por las cosas que pasan porque todo pasa y los días también
  • tengo que controlar más mis pensamientos y mis emociones (los verdadero saboteadores)
  • trabajar para afinar más mi conciencia, intentar vivir en cada instante en el aquí y ahora
  • puedo mejorar mi capacidad de observar las cosas de forma objetiva, sin juzgarla y sin etiquetarlas
  • yo soy la única responsable del malhumor auto infligido por la queja
  • es mi deber controlar mis acciones en todo momento
  • hay que vivir más sosegado, sonreír más y disfrutar más
  • apreciar cada situación, persona o acontecimiento


Nota: Cualquiera puede probar este ejercicio pero necesitará estar familiarizado con la introspección, la observación de los pensamientos y la auto-critica.
La persona que no acepta meterse en juego y reconocer sus fallos y defectos difícilmente podrá sacar algo útil de este ejercicio.
Seguiré añadiendo cosas a la lista en cuanto siga con este ejercicio.

 

Una vez llegada la desgracia, de nada sirve quejarse.

Esopo



¿Dónde Buscas la Paz?

 Si buscas la paz como buscar un aguja en un pajar, te aseguro que no la encontrarás nunca y me da mucha pena

¿Porqué sigues buscando en el lugar equivocado? ¿Dónde buscas la paz?

¿En el exterior? ¿Encima de una montaña, a la playa, de vacaciones?

¿En algo material? ¿Un vestido, un coche nuevo, una casa?

¿En una persona? ¿Tu pareja, tus hijos, tus padres, tus amigos?

¿Viendo la tele, navegando en las redes sociales, coleccionando series en Netfilx?

Pues no, estás equivocado.


No encontrarás la paz reordenando las circunstancias de tu vida, sino dándote cuenta de quién eres al nivel más profundo.


La paz está dentro de ti. La paz es algo que siempre es y será presente en tu ser.

Allí la encuentras cuando eres capaz de superar todas las barreras que has construido en los años encima de ella.

Supera las barreras que te separan de la paz interior

¿Sabes de qué barreras te hablo?

De tu ego, tus miedos, tus inseguridades, tus traumas infantiles, tus imperfecciones, tu afán de demostrar, sobresalir, presumir. 

Tu complejo de superioridad, tus dudas, tus debilidades, tu síndrome de inferioridad, tus miserias y todas estas tonterías que has estado creando y alimentando a lo largo de tu vida.

Abre tu corazón y tus emociones, mírate honestamente adentro.

Observa tu mente y tus pensamientos, conviértete en observador de ti mismo.

Hazte preguntas, muchas preguntas.

Quítate de encima esta mochila cargada de mierda

Todas pasamos por este camino, cada una con su mochila cargada de mierda.

Egocentrismo, inseguridad, depresión, baja autoestima, estrés, negatividad, victimismo, perfeccionismo, presunción.

Así que empieza desde ya a romper estas barreras y no pares aunque te cueste y te duela, un paso a la vez, abriendo una puerta a la vez.

Empieza ahora, en este mismo instante. La vida no espera a nadie. Y nunca habrá una conjunción de planetas favorables para que tu verdadero «yo» se manifieste por pura magia.

Sin embargo la única forma para superar toda esta carga tóxica y los obstáculos que se presentan en la vida es a través de la introspección.

Nadie puede hacerlo por ti. Estás solo contigo mismo. Solo tu puedes escarbar en tu interior y sacar toda la basura.

Confía en que cuando haya sacado todo, allí al fondo estará la paz esperándote con los brazos abiertos. Y cuando la encuentres, te se abrirán las puertas de las infinitas posibilidades donde tu cuerpo y tu mente funcionarán de la mejor manera y podrás crear sin esfuerzo lo que quieras.


Todo empieza dentro.

Encuentra tu paz.

¡Hasta pronto!

Voy a buscar mi paz.



¿Por Qué Te Enfadas y Te Enojas? ¿Te Hace Sentir Mejor?

Cada día nos enfadamos o nos enojamos por algo. El trafico, los impuestos, la política, el futbol, los conductores maleducados, el coche que se estropea, los niños, la pareja, un comentario critico en las redes sociales y un largo etcétera de mini molestias que nos hacen estallar.


¿Algunas vez te has preguntado a que sirve enfadarse? ¿Desaparece tu problema?

Lo más probable es que las pulsaciones de tu corazón suban igual que tu tensión arterial, pero el problema sigue allí.

Lo que pasa es que reaccionamos de forma exagerada frente a acontecimientos que llegan inesperados y que nos cogen de sorpresa. Pensamos tenerlo todo bajo nuestro control y a la mínima desviación del camino estallamos como petardos.

Anticipamos una realidad perfecta que no existe y que inevitablemente nos decepciona.

¿Acaso cuando éramos jóvenes no estábamos enfadado con el mundo entero?


Que dicen los estoicos sobre el enfado

Todavía sonrío al recordar mis ataques de ira cuando era jovencita y las veces que me enfadé por cosas absolutamente fútiles. Afortunadamente con los años he ido madurando y he aprendido a controlar mis impulsos.

Muchas de las enseñanzas han venido de los filósofos estoicos: no esperar nada de nada. Aceptar las cosas como vienen. Aprender a controlar las emociones y a esperar mucho menos de la vida.

Los estoicos dicen que no podemos controlar lo que sucede a nuestro alrededor: las desgracias, las guerras, la opinión de los demás, las personas que nos perjudican o que nos hacen daño. Pero sí tenemos el poder de controlar cómo respondemos. Tenemos el poder de controlar quiénes somos por dentro y como queremos sentirnos. 

 

Aquello que nos indigna no son las acciones de los otros, pues tienen su principio en el espíritu que las guía; son nuestras propias opiniones. Suprime, pues, tu opinión; cesa con firme resolución de juzgar tus acciones como molestas para ti, y tu cólera se disipará.

Meditaciones (libro undécimo), Marco Aurelio


Lo que dicen los estoicos es de suprimir nuestra opinión que causa la ira o sea como respondemos a los eventos.

Te estarás preguntando si esto va a eliminar los problemas.

Por supuesto que no. Los problemas seguirán llegando, los compañeros te fallaran, los amigos te mentirán, las personas seguirán criticándote y unos cuantos desconocidos te pisarán los pies sin remordimiento alguno.
Pero nada de esto debería perturbar tu paz mental.

Yo creo que es posible alcanzar un estado mental en el que simplemente ningún acontecimiento externo puede perturbar la paz interior.

Cada vez que me encuentro al limite de explotar me paro a observar. Analizo el hecho real de forma objetiva y sin implicaciones emocionales y luego observo lo que siento en mi interior y me pregunto:

¿De verdad estas emociones de rabia y de enojo me hacen sentir bien?
¿Cómo puedo ver las cosas de otra forma sin alterar mi paz mental?
¿Cómo puedo solucionar este problema (si puedo solucionarlo) y mantener la compostura?

Como reacciono a los eventos es mi responsabilidad.
La ira, el enfado, el enojo, no vienen de algún planeta extraterrestre. Son, como todas las emociones, una elección y un hábito.

Yo voy a elegir la calma sobre la ira y voy a practicar hasta que se transforme en mi hábito numero uno.

¿Y tú?


Las 21 reglas de Miyamoto Musashi para vivir tu vida

21 preceptos sobre autodisciplina para guiar a las generaciones futuras

En la breve obra Dokkōdō, «El camino de la soledad» o «El camino que se debe seguir solo», el legendario samurái y artista Miyamoto Musashi deja 21 preceptos sobre autodisciplina para guiar a las generaciones futuras.

Miyamoto Musashi fue un héroe destacado en la historia del Japón, maestro de la espada, valiente guerrero e estratega, autor de el Libro de los Cinco Anillos, una obra donde la filosofía y su experiencia en combatir se funden, y de Dokkodo, el libro de lo que hablo en este post.

Llegué a conocer por casualidad a este duelista y fue un descubrimiento interesante. Desde entonces he estado investigando, leyendo y aprendiendo más sobre la infancia y la vida de este maestro de artes marciales, el guerrero invencible que derrotó a más de 60 enemigos.

Aquí comparto las 21 lecciones de un pequeño documento, Dokkodo, escrito por Miyamoto una semana antes de su muerte en 1645, cuando repartía sus posesiones para prepararse a dejar este mundo. En aquel entonces Miyamoto Musashi llevaba un estilo de vida asceta, casi estoica, cosa que se ve reflejada en estas reglas y uno de los motivos por lo que comparto estos preceptos en el blog.

Estas reglas de vida del Dokkodo son consejos sobre como llevar una vida de virtud, preceptos sobre autodisciplina, bondad de animo, autoconsciencia, habilidades. y autoconocimiento.


Los 21 preceptos del Dokkodo

  • Acepta todo exactamente de la manera que es.
Nunca actúes contrariamente a la moral tradicional. No vayas en contra de la Vía inmutable a través de los tiempos.

  • No busques el placer hedonista.
Evita buscar los placeres del cuerpo. Nunca intentes aprovechar ningún momento de facilidad.

  • Bajo ninguna circunstancia, dependas de un sentimiento parcial.
No tengas parcialidad por nadie ni por nada. Se imparcial en todo. No te dejes arrastrar por la avidez en toda la vida.

  • Piensa ligeramente en ti y profundamente en el mundo.
Piensa poco en ti mismo, pero mucho en la colectividad. No te preocupes por asuntos egoístas.

  • Mantente separado del deseo a lo largo de toda tu vida.
Permanece libre de codicia a través de la vida. No estés celoso jamás de los demás, ni en bien ni en mal.

  • No te arrepientas de lo que has hecho.
Nunca lamentes lo que has hecho. No tengas rencor o animosidad hacia ti o hacia los demás.

  • Nunca seas celoso.
De ningún modo envidies a otros por su buena suerte, o te quejes de la tuya si es mala.

  • Nunca te entristezcas por una separación.
Nunca te aflijas por la separación de alguien o de algo, en ningún momento. No estés triste por ningún tipo de separación.

  • El resentimiento y las quejas no son adecuadas ni hacia ti mismo ni hacia otros.
Nunca te reproches nada o a otros, nunca te quejes sobre ti o sobre los demás.

  • Nunca permitas que te guíe la lujuria o el amor.
Nunca sueñes en sucumbir bajo el enamoramiento (o apasionamiento) por una mujer. No te conviertas jamás en un cobarde por culpa del cuerpo.

  • No tengas preferencias por ninguna cosa.
No tengas gustos ni aversiones. No busques jamás el bienestar personal.

  • Se indiferente respecto a donde vives.
Sea como fuere el lugar donde vives, jamás tengas ninguna objeción en su contra.

  • No persigas el probar buena comida.
Nunca desees comida refinada para ti. No busques los platos más refinados para contentar el cuerpo.

  • No te aferres a posesiones que ya no necesites.
Nunca tengas objetos antiguos ni curiosos bajo tu posesión. No te rodees de ninguna cosa de gran valor material en toda la vida.

  • No actúes siguiendo costumbres o creencias.
Jamás realices purificaciones o abstinencias supersticiosas para protegerte contra las malas influencias.

  • No colecciones armas o practiques con ellas más allá de lo útil.
No tengas gusto por utensilios de ninguna clase, exceptuando espadas y otras armas. No seas tentado por ningún objeto a pesar de las armas.

  • No temas a la muerte. Jamás te arrepientas de tu vida encausada hacia la rectitud.
Conságrate enteramente a la Vía sin temor, hasta la muerte. Aunque el cuerpo sea viejo, no tengas deseos de la muerte.

  • No busques poseer bienes o propiedades en tu vejez.
En absoluto desees tener ninguna posesión que te otorgue comodidad en tu vejez.

  • Respeta a Buda y a los dioses sin contar con su ayuda.
Venera a Dioses y Santos, pero nunca pienses depender de ellos.

  • Puedes abandonar tu cuerpo pero debes perseverar en el honor.
Más bien debes preferir dar tu vida que deshonrar tu buen nombre. La espada no se desenvaina a la ligera.

  • Nunca te apartes del Camino.
No abandones nunca la Vía de la táctica. Nunca, ni por un momento, ni en cuerpo ni alma, me apartaré de la Vía del Sable.


A pesar de que hayan pasado siglos, esto preceptos del Dokkodo son de una actualidad bárbara y no podría ser de otra forma. La sabiduría, la virtud y la maestría personal nunca pasan de moda.


Gracias Miyamoto Musashi por esta lección de vida.


El reto de un baño helado o de una ducha fría

Un reto que desarrolla fortaleza de carácter y resiliencia

Cada año, el 1 de enero por la mañana, voy a la playa a dar un baño en el océano, independientemente de las condiciones atmosférica, de frío, viento, lluvia o sol. Es un reto que desarrolla fortaleza de carácter y resiliencia.
¡Rétate a ti mismo!

«¿Y por cual perversa razón en el mundo debería retarme a hacer tal locura?»
Te leo la mente pero si me das un par de minutos te explico el porqué de una acción tan desagradable como un baño helado.

¿Has estado alguna vez sin agua caliente en casa? ¿O alguien que se ha duchado antes de ti te ha dejado con el agua fría? ¿Qué has pensado? ¿Qué palabrotas has soltado? ¿Te ha cambiado el humor?

Vivimos constantemente en una burbuja de algodón, en una zona de confort que protegemos para que nada o nadie nos pueda hacer daño.

Buscamos comodidad, placer y una vida sin problemas hasta el punto que tenemos miedo a cualquier tipo de molestia, incluso la más mínima molestia física.

Como resultado somos cada vez más débiles y cada vez más debilitados. Reaccionamos al más mínimo insignificante problema (¿atrapado en el trafico por ejemplo como te sientes?) y perdemos la capacidad de reaccionar con éxito ante una adversidad.

¿Sabes como se llama lo que perdemos? Resiliencia.


¿Que es la resiliencia y para que te sirve?

La resiliencia es la respuesta emocional frente a una situación de estrés, a un problema, a un obstáculo, que permite soportar la presión.

La resiliencia sirve a forjar un carácter más fuerte y sabio. Sirve a darte una lección de vida, ayudarte crecer y madurar.

Te permite dar respuestas positivas frente a los eventos negativos que pasan en tu vida.


Si no te retas a ti mismo, nunca descubrirás a la persona en la que te puedes convertir.


El reto para fortalecer la resiliencia

Bueno, ahora que sabes que la vida está hecha de problemas y que cada dos por tres encontraras desafíos en tu camino, puedes practicar la resiliencia para que los eventos no te tomen por sorpresa.

Si consigues esforzarte para sentirte incomodo y mantener un estado emocional positivo fuera de tu zona de confort, entonces es cuando comienzas a desarrollar resiliencia.

Te vuelves más fuerte mentalmente, comienzas a desarrollar tu capacidad de recuperación y las molestias cotidianas son menos perturbadoras y amenazan con menos frecuencia tu habilidad para mantener el control.

El reto consiste en hacer una de estas dos cosas:

  • un baño en el mar (de invierno por supuesto)
  • una ducha fría (esta también de invierno)

Si vives cerca del mar te aconsejo la primera porque el contacto con la naturaleza es mágico. De lo contrario, la ducha fría en tu casa.

Cuando practicas empujarte hasta (y atravesar) el punto de incomodidad,  Eso es lo que significa ser un estoico: controlar las cosas que  puedes  controlar, no dejar que los inconvenientes externos menores te descarrilen.


Mi experiencia en el reto de un baño helado

Como te he comentado al principio, hago este reto desde hace ya 3 años, el día 1 de enero por la mañana.

Este año, a diferencia del pasado, la temperatura del aire era más fresquita, unos 9 grados, y el viento era muy fuerte por lo que la sensación térmica era bastante más baja. Además tenía una lesión en el hombro y un dolor molesto y continuo. O sea, aleluya.

En unos segundos ya me había dado cuenta que el reto iba a ser duro.

Llegué a la playa con mi gorro de lana, las botas de invierno y una chaqueta de plumón. Parecía lista para el snowboard, jejejeje, con la única diferencia que debajo tenía el bañador.

Tengo que reconocer que estuve unos 5 minutos pensándomelo. Primero me quité los calcetines y probé el agua …. ¡helada! Luego cuando ya los pies empezaban a congelarse me dije «O lo hago ahora o nunca».

Me quité todo menos la mascarilla y el gorro de lana y me lancé al agua. Tuve que andar bastante metros entre las olas para llegar a un punto en lo que pudiera sumergirme. Y lo hice.

Volví corriendo a la playa, fría pero eufórica. Lo había conseguido y además no había sido tan duro como me imaginaba. De repente me recordé de una frase de Seneca:


Sufrimos más en la imaginación que en la realidad.


 ¡Que razón tenía!


Lo que he aprendido del reto del baño helado

He aprendido que puedo superar mis limites.

He aprendido que puedo controlar mi mente y callarla cuando intenta convencerme que tengo miedo.

Me ha dado un subidón de autoestima y me ha dejado una sensación de logro.

Me ha permitido descubrir que tengo más capacidad de la que creía.

Y sobre todo el reto del baño helado me ha enseñado que no hay dificultad que no pueda superar con fortaleza y espíritu positivo.

Mi próximo paso en este reto es ampliar el reto a una ducha fría por la mañana una vez a la semana.

Ahora es tu turno, rétate y atrévete!

Y recuerda compartir tu experiencia comentando aquí abajo.

¡Suerte!


La conciencia plena en tiempos de cuarentena

Dicen que somos la suma de las personas con la que pasamos más tiempo. Heredamos sus creencias, sus formas de ver las cosas y sus pensamientos en nuestro subconsciente.


En este periodo de cuarentena esto se hace más fuerte todavía, obligados a estar encerrados solos o con nuestras familias o parejas. Mantener el equilibrio y la positividad no siempre es fácil.

Todos actuamos y vivimos en parte de forma subconsciente, nuestro sistema de valores está influenciado por la educación que hemos recibido en familia y por las experiencias vividas. El problema está en que no siempre el subconsciente juega a nuestro favor, al revés, nos puede limitar y dañar emocionalmente.

En cuanto ser humanos tenemos la suerte de poder cambiar esta situación soltando la negatividad, interactuando con personas positivas, paseando en la naturaleza, escuchando música inspiradora o dedicandonos a actividades placenteras y divertidas. ¿Pero cómo hacerlo si estamos encerrados en casa?


Hacia la conciencia plena en tiempo de cuarentena

Una forma es la de practicar la conciencia plena, la atención que energiza y que expande nuestra visión.
Es fácil entender como funciona la atención: todo lo a que prestas atención repetidamente crecerá más fuerte; cualquier cosa a la que no prestas atención se marchara sola.

Un ejemplo: el otro día he tenido una discusión con mi marido. En vez de hablar del asunto para resolverlo, cada uno se ha encerrado en su respectivo silencio. Yo he pasado el día dándole vuelta a la discusión, he prestado tanta atención a aquel asunto que no he podido dormir por la noche. Mi atención estaba donde no tenía que estar. Resultado: noche insomne, cansada y con cero energías.

Está claro que mi mente estaba trabajando de forma exagerada frente a un problema que se podía haber solucionado en 5 minutos. Me he dado cuenta de que tenía que frenar todos estos pensamientos y redireccionar mi atención hacía algo más satisfactorio para mi salud mental.

¿Pero como?

Al día siguiente recibo la respuesta.
Mi hermana me envía por whatsapp una meditación guiada de Deepak Chopra y me pregunta si quiero entrar en el grupo de meditación en lo que participa. ¡Pues claro que sí!

Desde entonces todas las mañanas práctico 5 minutos de meditación. Me ayuda a centrarme, me obliga a observar mis pensamientos, me relaja y me guía hacía la atención plena.


Cómo empezar a meditar para la conciencia plena

La conciencia plena se basa en la conciencia de la respiración. La respiración es el refugio donde puedes volver cuando tienes un problema, estas estresada, tienes ansiedad o simplemente necesitas un poco de paz interior.

El primer paso para empezar es dedicar 2 minutos al día a concentrarte sobre tu respiración.

– Siéntate en una posición cómoda, en el suelo o sobre un cojín, con la espalda recta, las manos sobre tu regazo y los ojos cerrados
– Deja que los músculos de tu cuerpo se relajen
– Empieza a seguir el ritmo de tu respiro siguiendo con atención tu inspiración y espiración
– Cuando surge un pensamiento o un sentimiento, identificalo, reconócelo y déjalo ir y vuelve a concentrarte sobre el ritmo de tu respiro.

 

Meditar no significa luchar con un problema. Meditar significa observar.
— Thich Nhat Hanh

La invitación

Hace poco mientras hacía mi rutina mañanera he encontrado por casualidad este maravilloso poema de Oriah Mountain Dreamer, La invitación.

Me ha impactado la sencillez con la que la autora te conduce a través de un viaje en tu interior con preguntas que te hacen reflexionar sobre las cosas importantes de la vida.
Una lectura imprescindible que espero disfrutes.


La Invitación – Oriah Mountain Dreamer

«No me interesa saber cómo te ganas la vida.
Quiero saber lo que ansías, y si te atreves a soñar con lo que tu corazón anhela.

No me interesa tu edad.
Quiero saber si te arriesgarías a parecer un tonto por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo.

No me interesa qué planetas están en cuadratura con tu Luna.
Quiero saber si has llegado al centro de tu propia tristeza, si las traiciones de la vida te han abierto o si te has marchitado y cerrado por miedo a nuevos dolores.
Quiero saber si puedes vivir con el dolor, con el mío o el tuyo, sin tratar de disimularlo, de atenuarlo ni de remediarlo.

Quiero saber si puedes experimentar con plenitud la alegría, la mía o la tuya, si puedes bailar con frenesí y dejar que el éxtasis te penetre hasta la punta de los dedos de los pies y las manos sin que tu prudencia nos llame a ser cuidadosos, a ser realistas, a recordar las limitaciones propias de nuestra condición humana.

No me interesa saber si lo que me cuentas es cierto.
Quiero saber si puedes decepcionar a otra persona para ser fiel a ti mismo; si podrías soportar la acusación de traición y no traicionar a tu propia alma…

Quiero saber si puedes ver la belleza, aun cuando no sea agradable, cada día, y si puedes hacer que tu propia vida surja de su presencia.

Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo y el mío, y de pie en la orilla del lago gritarle a la plateada forma de la luna llena: «¡Sí!».

No me interesa saber dónde vives ni cuánto dinero tienes.
Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de aflicción y desesperanza, agotado y magullado hasta los huesos, y hacer lo que sea necesario para alimentar a tus hijos.

No me interesa saber a quién conoces ni cómo llegaste hasta aquí.
Quiero saber si te quedarás en el centro del fuego conmigo y no lo rehuirás.

No me interesa saber ni dónde ni cómo ni con quién estudiaste.
Quiero saber lo que te sostiene, desde el interior, cuando todo lo demás se derrumba.

Quiero saber si puedes estar solo contigo y si en verdad aprecias tu propia compañía en momentos de vacío.»


Una lectura imprescindible todos los días

En momentos de desconexión con tu esencia verdadera este poema permite volver al estado natural de las cosas y estar en contacto con tu «yo» más auténtico y con las cosas que realmente importan.

Párate a pensar si lo que haces en la vida es lo que realmente quieres o si es fruto de los condicionamientos familiares y sociales que te han forjado.

Párate a escuchar tu corazón, el único que ya conoce todas las respuestas.

¿Están tus acciones en sintonía con la voz de tu corazón?
¿Estás caminando hacía lo que realmente deseas o estás simplemente flotando a merced de la corriente?

Olvídate de las cosas superficiales, de los estereotipos, de las falsas creencias.
Olvídate de mostrarte a los demás como ellos quieren, de hablar como ellos hablan y de poseer lo que ellos poseen.

¿Sabes quien eres realmente?
Si te desprendes de tu edad, de tus posesiones, de tu cultura, de tus conocidos, ¿que te queda?

La invitación de Oriah Mountain Dreamer es definitivamente un punto de partida para desmontar tu vida pieza por pieza y volver a montarla con un nuevo enfoque, lo de descubrir la belleza y la fuerza de tu alma y bendecir cada día que estás viviendo.

 

¡Buena vida!

Una lección de perseverancia

Te estarás preguntando qué tiene que ver el Crossfit con Mandela. Nada, absolutamente nada, menos la perseverancia y una frase:

 

Siempre parece imposible hasta que se hace.


La frase es de Nelson Mandela y se la he robada después de la última sesión de Crossfit.

Aquí va la historia resumida: hace dos meses que estoy apuntada al gimnasio y hace dos meses que intento hacer un Kipping handstand push up, un ejercicio bastante intenso y duro. Me cuesta explicar como es el ejercicio así que mejor veas este video para que te hagas una idea de lo que estoy hablando.

Bueno, resulta que lo he intentado muchas veces sin éxito y, a decir la verdad, con un poco de miedo también. Miedo de que no lo sé, pero cuando estás metida al revés, cabeza abajo, los pensamientos no fluyen muy bien y estás un poco desorientada.

Los intentos que he hecho siempre han fracasado, siempre faltaba algo: poco impulso en las piernas, poca fuerza en los brazos, poca coordinación, poca determinación.

Faltaba un poco de todo hasta el otro día, cuando milagrosamente he conseguido no solo hacer 1 Kipping handstand push up ¡sino 5 seguidos!

Estaba eufórica, saltando, chillando, desbordada de alegría y chocando los cinco con todos los demás atletas del Crossfit. No pensaba ser capaz y no imaginaba poder conseguirlo. Me parecía un ejercicio imposible y fuera de mi alcance.

Hasta que lo hice.


Una lección de perseverancia

Parece una tontería pero he aprendido mucho de este pequeño logro.
He aprendido:

  • que nada es imposible si lo quieres realmente,
  • que con el trabajo y la perseverancia los resultados llegan,
  • que no hay reveses que te detienen a menos que tu lo permitas.

La tarde que he conseguido hacer este ejercicio que me parecía imposible era un día como todos los demás pero yo era distinta.

A posteriori he podido identificar que estos son los aspectos que marcan la diferencia a la hora de perseverar:

  • tener una meta clara,
  • estar totalmente presente, enfocada y con toda la atención en lo que tienes que hacer,
  • no dejar aflorar emociones negativas,
  • no dejar que tu voz interior te asuste o te sabotee,
  • seguir intentándolo, sin importar el resultado.

Esta es la perseverancia y a la larga siempre te premia.
Y una vez que te ha premiado te sube el autoestima y la confianza en creer que puedes alcanzar cualquier objetivo que te propongas si sigues intentando.


Siempre parece imposible hasta que se hace

En los deportes, como en la vida, el éxito se consigue únicamente trabajando, sudando e intentándolo una y otra vez.
Cayendo y levantándose todas las veces que hace falta.
Teniendo paciencia y haciendo sacrificios.
Poniéndose metas claras y comprometiéndose a conseguirlas.

No hay atajos pero la alegría de hacer algo que te parece imposible te recompensa de todos los esfuerzos hecho en el camino.

Así que nunca te rindas, ni siquiera delante a lo que te parece imposible. Y recuerda que la única manera de fracasar es dejar de intentarlo.


Persevera hoy para lograr grandes cosas mañana

¿En qué estás perseverando hoy?
¿Cuales son tus metas?
¿Estás avanzando hacia tus objetivos o te sientes abrumada porque no estás segura de llegar a conseguirlos?

Los grandes objetivos exigen mucho. Mucho tiempo, mucho esfuerzo, mucho sacrificio. Pero todo es posible.

Comprométete a continuar, incluso si solo das un pequeño paso cada día.
Haz que suceda.

Escribe las palabras, haz las llamadas, toma las decisiones difíciles, deja que las cosas se vayan, sigue luchando y mantente implacable en la búsqueda de tus metas y un día lo imposible será tu realidad.

 

¿Necesitas un empujoncito más? Te recomiendo estas lecturas:

Más de 80 frases sobre la perseverancia y la motivación

 

¡Buena vida!

 

¡Que tengas un mal día!

No puedes evitar tener un mal día o que las cosas no vayan como esperas pero tienes la posibilidad de transformar cómo reaccionas a los problemas.


Hoy me he levantado con el pie izquierdo y una sensación de angustia. El tiempo no acompañaba. Nublado, de un gris tétrico, un viento molesto y una lluvia anticipando una tormenta inminente. ¡Alleluya! Las condiciones ideales para que las cosas fueran de mal en peor. Sin duda un mal día.

O no.

He evaluado dos posibles escenarios:

  1. Dejar que mi estado anímico ya de por sí endeble e indefenso cogiera el sobreviento y arruinara todas las demás horas del día;
  2. Reflexionar sobre mis emociones negativas y volver a tomar el control para alejarlas y transformarlas en algo productivo.

He elegido la segunda.

Como de costumbre en mi rutina diaria, después de un poco de ejercicio sanador y de escritura liberadora, he consultado uno de mis libros favoritos «El manual de Epicteto» (que puedes descargar de forma gratuita en pdf haciendo clic aquí) y he encontrado una frase que ha alumbrado mi día y mis oscuras emociones:

“No pidas que las cosas lleguen como tú las deseas, sino deséalas tal como lleguen, y prosperarás siempre”.

He meditado sobre estas palabras a la vez que cuestionaba el porqué de mi malhumor. ¡Bingo! Ya tenía la respuesta. Estaba luchando contra mi destino, enojada por las cosas que todavía no me habían llegado en vez de alegrarme por lo que ya tenía.


Transforma lo negativo en positivo, un mal día en uno bueno

Es absolutamente normal desear que nos pasen cosas buenas (esto me recuerda el libro de Marian Rojas «Cómo hacer que te pasen cosas buenas» cuya lectura recomiendo vivamente), lo malo es cuando estos deseos se ven frustrados porque no llegan en el momento en que los queremos.

¿Acaso sirve de algo quejarte, angustiarte y amargarte la vida por las cosas que todavía no han llegado? No. Todo llega en su momento justo y todo llega cuando más lo necesitas, solo hace falta esperar. Con esperanza e ilusión.

Lo que puedes hacer en este preciso instante es transformar lo negativo en positivo.

Por lo malo que sea tu día o la situación en la que te encuentras, siempre tienes la oportunidad de ser la mejor versión de ti misma, practicar la paciencia, la tolerancia y la resiliencia.

No puedes evitar que te pasen cosas desagradables o que las cosas no vayan como esperabas pero sí tienes a tu alcance la posibilidad de transformar cómo reaccionas a las adversidades.

Imagina que el coche te deja tirada o tu pareja te deja o pierdes el trabajo o una amiga se enfada contigo por una estupidez. ¿Como reaccionas?
Puedes enfadarte, llorar, desesperarte y caer en depresión o puedes intentar practicar la calma, el coraje, la humildad y la razón.

En el primer caso estás haciendo daño a ti misma, alimentas tu papel de victima y tu alma sufre.
En el segundo caso estás contribuyendo a forjar un carácter sólido, tu autoestima crece y tu corazón se alegra.


Los obstáculos te fortalecen

Los problemas vienen para enseñarte algo, para meterte a prueba y ayudarte a crecer. A cada obstaculo que encuentras tienes la oportunidad de ser más fuerte y mejor persona. ¡Por tu bien!

No te queda remedio. Las dificultades están allí, siempre. Todos los días, 365 días al año. Siempre habrá algo que se interpone en tu camino. La solución es ir afilando la espada antes de que empiece la batalla, o sea fortalecer el espíritu para que los momentos adversos te cogan preparada.

Decía Séneca:

No hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a prueba.

Las adversidades están allí para meterte a prueba y ayudarte a crecer, para que puedas atravesar todos los obstáculos y seguir el camino hacia tu meta.

Imagina ser una Lara Croft en el juego de Tomb Rider, superando obstáculos, evitando trampas y luchando contra los enemigos. En cada nivel tienes que buscar el arma adecuado para ganar el combate y seguir avanzando.
No sabes lo que te va a pasar en el siguiente nivel pero allí sigues luchando y aprendiendo a usar armas distintas. Y cada nivel que superas eres un poquito más fuerte y más preparada a enfrentar nuevos desafíos.

¿Te imaginas ahora una Lara Croft que se sienta en un ángulo llorando porque no sabe como saltar sobre un puente giratorio?

Los obstáculos sirven para que puedas reforzar tus virtudes, mostrar paciencia, usar la razón, alimentar el ingenio y la creatividad.


Te deseo un mal día para que aprendas a ser más fuerte

Tener un mal día es útil, mucho más útil que un día bueno, porque te obliga a pararte a pensar lo que está pasando.

Si es algo fuera de tu control, o sea un problema sin solución, entonces lo único que puedes hacer es aceptarlo con paciencia.

Si es algo que puedes controlar, o sea un problema que tiene solución, entonces tienes la obligación moral hacia ti misma de hacer algo al respecto.

¿Que característica tiene este problema? ¿Es malo en sí o es malo como tu lo percibes y son malas las emociones que despierta?

En la mayoría de los casos el problema no es malo en sí, son malas las reacciones que tienes antes el problema y por esto sufres y te angustias.

La mayoría de tus problemas son fruto de deseos incumplidos, expectativas, miedos, sentimientos de inferioridad y baja autoestima.

Un mal día te sirve para reflexionar sobre estas reacciones y tomar acción para transformarlas en algo más beneficioso y productivo para ti.

Para esto hace falta cambiar la percepción de lo que te pasa, darle la vuelta al problema y tomar una perspectiva objetiva, libre de juicios y prejuicios.

Tomar una posición alejada, como si fuera un observador externo, te ayudará a ver las cosas de otra forma. Entonces te darás cuenta que tus pensamientos te han hecho pasar una mala jugada.

La buena noticia es que puedes cambiar la suerte del juego a tu favor. Se trata de darle un poco de color a una situación negra para que se transforme en algo beneficioso para ti, para que te puedas sentir mejor y puedas pensar con claridad.


Aprovecha el mal día

Mirar el lado positivo de las cosas o por lo menos intentarlo para sacarles la máxima utilidad es aprovechar un mal día.

¿Es fácil todo esto? Para nada. Pero puedes entrenar para que cada vez sea más fácil.

La primera vez que te montaste en una bici de chiquitita no fue fácil. Seguro que tuviste miedo y caíste y te levantaste mil veces. Así es la vida. Hay que entrenar y tener voluntad y resiliencia.

Solo tu puedes decidir si caerte y quedarte en el suelo o volver a levantarte e intentarlo otra vez.

Un mal día viene a enseñar más cosas que un día bueno.

Cuando llega un mal día, saca todo tu arsenal para convertirlo en una pista de aprendizaje. Saldrás más fuerte, más determinada y más audaz a la hora de tomar acción y superar los obstáculos mentales, físicos, emocionales que se interponen en tu camino.

Acepta lo que te llega cada día y haz buen uso de lo que te ofrece.

 

¡Que tengas un mal día!

 

Los libros de autoayuda no funcionan

Seguro que has leído alguna vez uno de esto libros de autoayuda tan populares hoy en día y no te ha servido de nada.


El libro no funciona. Tantas palabras, consejos, ejercicios, mantras, esquemas, rutinas pero nada. Tu vida es exactamente la misma. Mismos problemas, mismas ansiedades, mismo estrés, miedo, baja autoestima, etc. etc.

Otro par de euros tirados a la basura y un libro más a coger polvo en la estantería, porque claro no merece la pena ni regalarlo si no te ha cambiado la vida.

¡Ah sí, precisamente esto! En los comentarios en internet decían que el libro les había cambiado la vida, todos eran más felices y mejores personas.

Menos tu.

Empiezas a pensar que eres un bicho raro sin posibilidad de solución y vuelves a esconderte en tu mediocridad.

En privado, claro, porque si alguien te pregunta qué tal el libro le contestaras «¡Fantástico! A mi me ha cambiado la vida a mejor». Y con los brillos en los ojos y los pelos de punta (indicando con el dedo tu brazo para enfatizar tu emoción) le contarás todas las cosas que has leído e incluso recomendaras su lectura.

Seguirás con esta mentira por un tiempo porque allí fuera, en el paraíso de las redes sociales y de internet, todos son santos y ángeles y seres perfectos que han alcanzado el nirvana gracias a estos libros.

No sería muy popular comentar «este libro no me ha servido de nada» porque o son todos mentirosos con respecto a la utilidad de las lecturas de desarrollo personal o tu realmente no has entendido un carajo.

Mejor callarse.


Porque los libros de autoayuda no funcionan

¿Acaso eres budista porque tienes una cabeza de Buda en el salón? ¿O eres un maratonista porque tienes la zapatilla de correr más cara del mercado? Ya sabes adonde quiero llegar.

Un libro de crecimiento personal, por lo bueno que sea, nunca te hará mejor persona y nunca te cambiará la vida si no practicas.

«Mira que buenos consejos dá fulanito: haciendo esto y esto y esto puedo conseguir lo más grande».

¿Lo has hecho? ¿Has hecho esto y esto y esto para conseguirlo? No.
¿Y quieres saber porqué? Porqué cuesta sacrificio, tiempo, motivación, compromiso, dedicación, constancia. Y no es nada fácil.

Los libros de autoayuda no funcionan porque lo quieres todo servido en una bandeja de oro, posiblemente palmados en el sofá tomando una cervecita.

Quieres que tu cerebro sea reseteado sin esfuerzo y no quieres dar ningún paso en tu interior por miedo a lo que puedas encontrar y por miedo a lo que no quieres ver de ti misma.

Es más fácil seguir quejándote y repetir los mismos errores. Es más cómodo, ya conoces cómo funciona. La culpa la tiene el libro de autoayuda que no te ha traido ningun beneficio. Un montón de papel y palabras que no dan resultados. Que desperdicio y que locura.

Pero la locura, my friend, es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes, como decía el buen Einstein.

Los cambios requieren esfuerzos y más si la que tiene que cambiar eres tu.


Los libros de autoayuda son como una droga

Si quieres conseguir algo o tener éxito en tu vida personal o profesional tienes que hacer algo. Repito, tienes que hacer algo. Si no haces nada estás simplemente «consumiendo» lecturas y esto se llama entretenimiento no autoayuda.
Y es como una droga.

Los libros de autoayuda son como una droga porque ofrecen un alivio momentáneo a tus inestabilidades emotivas y a tus problemas.

Lees cosas en las que te reconoces instantáneamente y comprendes que hay soluciones a tus estados anímicos. Ya no te sientes un bicho raro, ya no eres una pobrecita miserable y puedes vislumbrar la luz al final del túnel.

Los problemas no parecen tan grandes, han adquirido una nueva dimensión más suave y dulce. ¡Perfecto! Puedes entonces seguir en el mismo camino, las cosas no parecen tan malas.

Terminas el libro contenta como una Pascua, convencida que desde este momento la vida será una fiesta en rosa.

Hasta el día siguiente. O hasta la semana siguiente, cuando todo vuelve a caer en la sombra y en la oscuridad.

«Aquel libro no ha funcionado, voy a buscar otro». Y otro, y otro, y otro, porque ya te hace falta el subidón momentáneo de las páginas de autoayuda.

Si realmente quieres que estas lecturas funcionen tienes que aprender de ellas y aplicarlas en tu día a día. ¿Acaso en el gimnasio te pones en forma con una sola sesión? Pues no.
Hay que tener paciencia y ser constante en la práctica.

Los libros de autoayuda no funcionan si no colaboras con ellos. Te abren puertas para meditar, hacerte preguntas, identificar tus valores y minar tus convicciones pero sin tu esfuerzo de introspección y sin tu determinación al cambio seguirán siendo otros libros más que cogen polvo en la estantería.

A ti la elección de cómo usarlos.

Un abrazo,

Ale

Soy una mala escritora

Soy una mala escritora y lo sé. No he nacido con la vocación de la escritura. No encontraras frases como «siempre he deseado escribir desde que era chica» o «la escritura siempre ha sido mi pasión». Al revés, nunca he tenido una «llamada» específica hacia nada y no soy experta en nada.


Cuando estaba en el instituto escribía bien, además me gustaba mucho la literatura y la filosofía. Pero punto. Nunca he tenido la ilusión de escribir poemas, relatos, novelas, ni siquiera tenía un diario.

Hasta hoy. Bueno, hasta junio del año pasado cuando decidí abrir este blog.

La cuestión es: ¿tengo que ser una buena escritora para poder empezar a escribir?
Esta ha sido mi primera duda a la hora de empezar el blog. Nunca había escrito nada, y menos en un idioma que nativamente no es el mio.

Ya me imaginaba las horas que tenía que emplear solo en corregir los errores de ortografía y de gramática, sin hablar de la búsqueda de un vocabulario un poquito más rico y de los sinónimos para no caer en la repetición de las mismas palabras. Añadiendo a todo esto el compromiso a escribir semanalmente y a investigar los temas sobre lo que escribir.
Lo que se dice «un buen follón».

Pero no lo he meditado mucho, la verdad, me he dicho «¡Que más dá! Tengo ganas de escribir y esto es lo que voy a hacer.»


Soy una mala escritora y lo sé y me importa un pepino

Quizás tengas ganas de hacer algo en un momento de tu vida que realmente te apetece pero no lo haces porque no te sientes a la altura y piensas de no estar suficientemente preparada. Así que esperas saber un poquito más, tener más conocimientos y arreglar los pequeños desperfectos de tu plan.

Mientras tanto el tiempo pasa y la oportunidad de ser tu misma y de hacer algo que realmente te gusta también.

Si esperas a que todo sea perfecto antes de lanzarte en un proyecto que te ilusiona, siento decirte que nunca llegará el momento.
Nunca habrá la perfecta cuadratura de los planetas, el día propicio del calendario chino y la dirección favorable del Feng Shui para darte el empujón.

Te digo sinceramente cual es el problema: tienes miedo. Tienes miedo al juicio de la gente, tienes miedo al fracaso, tienes miedo hasta a tener éxito. Tienes miedo a equivocarte, a admitir tus errores, a volver a empezar una y otra vez.

Entonces pones todos estos miedos encima de una báscula y evidentemente pesan muchisimo mas que tus sueños y tus proyectos así que tiras la toalla incluso antes de intentarlo.

¡No lo hagas!


Dé el primer paso

Estoy aquí para animarte a pasar a la acción, para que confíes en tus objetivos y los persigas sin pararte a pensar el si, el como, el cuando. Ahora es el momento, ¡hoy mismo!

Dé el primer paso aunque chico en el camino que deseas y sigue avanzando. No mires a tu alrededor, no pienses en que pensaran los demás, no tengas miedo a perseguir tus sueños. Confía en ti misma y déjate emocionar y motivar por tus planes y tus pasiones.

Si te gusta escribir, escribe. Si te gusta fotografiar, haz fotos. Si te gusta componer música, crea música. Sea lo que sea que te gusta hacer, hazlo y hazlo ya y recuerda que el único límite que te impide hacer lo que te gusta eres tu.

Yo soy una mala escritora y lo sé y me importa un pepino porque si me importara no habría escrito ya casi 30 entradas. Y no me importa si me lee una persona, cien o mil. Me importa escribir, me importa poder aportar algo, añadir mi grano de arena.

Si mis palabras pueden ayudar o inspirar a una persona estoy feliz. Si pueden ayudar a mas personas estaré incluso más feliz pero al fin y al cabo no son los números que importan.

Lo que importa, y que debe importarte, es que a cada meta se llega dando el primer paso. Ya habrá tiempo para corregir la ruta, aprender a lo largo del camino, perfeccionar la técnica. Pero por favor intentalo. No para hacer un favor a mi o a tu madre o a tus amigos. Intentalo para hacer un favor a ti misma. La vida es demasiado corta para procrastinar y cuando te das cuenta es demasiado tarde para arrepentirse.

 

Añade cada día un ladrillo y disfruta viendo como poco a poco se construye tu sueño.


Un paso a la vez

No esperes el momento perfecto, coge el momento y hazlo perfecto, un paso a la vez, un pie delante del otro. La acción y la proactividad son las que hacen que los sueños se hagan realidad.

Cambia el miedo por crecimiento.

Estudia y practica para mejorar cada día.

Abraza el miedo porque allí es donde puedes superar tus límites y alcanzar cualquier cosa te propongas.

Sigue avanzando y deja todas las excusas atrás.

Crea la vida que siempre has soñado. Es posible. Solo depende de ti y del primer paso que des.

Atrévete a luchar por lo que quieres, las cosas imposibles solo lo son porque no se intentan.

 

No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles,
pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas.
– Séneca –


¡Buena vida!

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